el estar en contacto directo con productos maravillosos hacen que salga corriendo a la cocina, usando el buen género como la mejor excusa. es lo que me ha pasado al ver estas chinolas (maracuyás, frutas de la pasión, parchitas) en el supermercado durante mi estancia en el Caribe. no lo podía evitar, era hora de hacer un delicioso postre. incluso con los pocos recursos con los que contaba en mi cocinita dominicana, no dudé ni un segundo en lanzarme a por estos mini-cheesecakes.
no duraron un suspiro.


